De cisnes negros, rinocerontes grises y ahora ¡medusas!

El mundo animal ayuda a establecer metáforas con las que entender mejor los fenómenos económicos. Los conocidísimos cisnes negros recogen situaciones que son casi imposibles de predecir y que cuando ocurren tienen un elevado impacto, pero que retrospectivamente se puede comprobar que en realidad eran predecibles. Dos ejemplos de manual de cisnes negros son el ataque a las torres gemelas del 2001 y la crisis financiera del 2008.

Mucha gente se ha empeñado en calificar la crisis del covid-19 como un cisne negro. Sin embargo no es así. Bill Gates, por ejemplo, en el 2015 ya anticipó que la próxima crisis mundial sería una epidemia infecciosa para la que el mundo no estaba preparado. Así que podríamos decir que más bien ha resultado ser un rinoceronte gris, que no es otra cosa que una situación de riesgo extremo para un país o para una empresa que, aunque sea previsible, los dirigentes o los ejecutivos no hacen nada para hacerle frente. El cambio climático es el ejemplo paradigmático, también el envejecimiento poblacional en España. Un rinoceronte gris es, en la práctica, un peligro predecible ante el que no actuamos.

A diferencia de los cisnes negros, es posible protegerse frente a los rinocerontes. Un buen sistema de análisis y gestión de riesgos en la empresa es clave para identificarlos y establecer mecanismos mitigadores y planes de acción. Una mirada de luces largas que tenga en cuenta el largo plazo y no solo el rabioso corto plazo evita a estos bichos.

¿A quién no le ha picado una medusa alguna vez? Salvo que tengas alguna patología, en general no va más allá de una intensa molestia —hablo por experiencia propia—. Con la subida de temperatura del mar han aumentado notablemente las poblaciones de medusas en el mundo, e incluso han llegado a Galicia las carabelas portuguesas. Así, algo conocido y de poca importancia, al escalarse genera unos efectos disruptivos que pueden llegar a ser devastadores, como por ejemplo el parón obligado del reactor de una central nuclear sueca por una invasión de medusas en la entrada de las tuberías de refrigeración. Así son las medusas negras.

Pero vamos a hablar del elefante en la habitación de este verano que ya ha acabado —esa pregunta incómoda que pocos quieren afrontar—, ¿qué nos espera en este otoño económico? La economía mundial se gripa, siendo el parón más intenso en España: emergencia energética, lentitud de los fondos next gen, inflación galopante, freno en el empleo.

Y ya que hablamos de animales, recuerdo cómo en el 2009 tuve la ocasión de recibir y acompañar al premio Nobel de Economía George Akerlof en su estancia en A Coruña para impartir una lección de economía en la Fundación Barrié, donde explicaba cómo la psicología humana (los espíritus animales) estimula la economía. Te pueden paralizar o te pueden impulsar. Hoy la confianza de los consumidores en España está en la tasa más baja desde el 2012, peor que en plena pandemia, y es de los más bajos de Europa. Los espíritus animales no van a ayudar en este invierno que viene.

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