La banca en busca de su compostela: los test de estrés

Estamos en año santo compostelano, desde 1122 cada vez que el día de Santiago cae en domingo se celebra, en la ciudad del Apóstol, año santo y jubilar. No habrá otro hasta dentro de 11 años así que hay muchas personas que se lanzan, nos lanzamos, a hacer el camino de Santiago y así ganar el jubileo y conseguir la «Compostela».

La banca española busca, con la publicación de los resultados del stress test, su particular Compostela pero para ello, en vez de recorrer a pie o a caballo los últimos 100 kilómetros del camino, necesita demostrar que España no afronta ningún problema de solvencia.

La pregunta es ¿habrá un antes y un después de la publicación? En Estados Unidos lo hubo.

De las 91 entidades europeas analizadas, España ha incluido 27 grupos que representan la práctica totalidad de los activos de los bancos y cajas de ahorros de nuestro país. En este sentido, España ha ido más allá del 50% de cuota de mercado que se proponía y parte de niveles de capitalización muy superiores a la media europea por lo que esto permitirá tener una visión más completa y podría ser positivo para la percepción del sector y reforzar la confianza.

Para ello, hay que cumplir ciertos requisitos:

El número 1 estará en la transparencia y robustez de los escenarios asumidos para que el mundo inversor pueda calibrarlos y hacer sus propias valoraciones. Aunque de menor importancia cuantitativa que las pérdidas por deterioro, un claro foco de atención será la exposición al riesgo soberano y el recorte da valoración que se aplique, superar el escepticismo de los inversores exige sacarle todo el misterio posible a las hipótesis y parámetros utilizados: credibilidad. Se juzgará la proyectada solidez en el mañana, no la del presente.

El siguiente paso será cómo afrontar la necesidad de capitalización del sector que surja –candidatos más probables los landesbanken alemanes- que, en cualquier caso, no parece que vaya a ser masiva y dependerá de dónde se fije, por parte de los reguladores, el nivel mínimo de capital deseable cuyo consenso no oficial sitúa en el 6% Tier 1.

En el caso de España, las inyecciones de capital potencialmente necesarias han sido cifradas por el FMI en el escenario más adverso en torno a unos 22.000 millones extra (17.000 para las cajas y 5.000 para los bancos), cifra gestionable. Hay varias alternativas pero la que generaría menos ruido es, sin duda, la que acaba de abrir la puerta la nueva ley de cajas, que sea el propio sector privado el que financie su recapitalización en los casos en los que sea necesario o también la propia y reciente extensión del FROB; sin olvidar el mecanismo de estabilidad financiera de la UE dotado con 60.000 millones de euros elevable a 400.000.

El retorno a la normalidad financiera es imprescindible para que se resuelva el principal problema que afecta a nuestra economía por su excesiva  dependencia del ahorro exterior y que no es otro que el cierre del interbancario y de  los mercados de financiación privados y que, en la actualidad, está sustituyendo el BCE y explica que 1 de cada 4 euros de un total de 126.300 millones solicitados en mayo a este organismo vinieran de entidades financieras españolas. La reactivación de la actividad en mercados mayoristas para la renovación de la financiación será un buen catalizador de la mejora de la economía puesto que posibilitará el aumento de la financiación a familias y empresas.

En fin, todos tenemos cita en Santiago y al igual que antaño la  conversión de los peregrinos del Medievo se  simbolizaba entrando a la catedral compostelana por la puerta del perdón y saliendo por la puerta de la gloria, hoy con la publicación de los stress test de la banca europea, los reguladores buscan el “perdón” de los mercados. Esperemos que lo consigan.

Publicado por primera vez en La Voz de Galicia el 21 de julio de 2010

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