Vuelve a casa vuelve y no es navidad

“España, la primera globalización”, además, de un excelente documental es un recordatorio de que el término no es un fenómeno reciente. El descubrimiento de América cambió las coordenadas espacio temporales del planeta en aquel momento.

Si nos vamos a la historia reciente, la tecnología y la innovación fueron los motores del proceso globalizador del siglo XIX que se vio frenado por la Primera Guerra Mundial, para retomarse más tarde en la década de los 70. A mí de los 70 me gusta la música y la ropa, pero nada de nada la economía; que presenta cierta similitud con el momento actual de estanflación, pero con menos deuda.

Previo al COVID ya había una atendencia clara a dejar atrás el desplazamiento de la producción a países con bajos costes laborales prevalente en los años 90. Básicamente, por tres motivos:

  • la automatización de la producción que reduce la importancia de los costes laborales y exige más integración proveedor-cliente
  •  el auge de la industria 4.0 (inteligencia artificial y robótica) que necesita mano de obra cualificada
  • Y la creciente importancia de los intangibles en el valor de las productos, hasta un 30% en el caso de un coche.

Así, en la segunda década del siglo XXI avanzábamos hacia un mundo multipolar, más regionalizado. Por ejemplo, el desarrollo de software y la consultoría de TI se centran, sobre todo en la República Checa, Hungría, Ucrania (preguerra), Rumanía y Polonia.

En estas que aparece la pandemia y tensiona todas las cadenas de suministro, intensificando la tendencia hacia la producción de proximidad y poniendo de plena actualidad el “near shoring”, es decir, la subcontratación de la producción a empresas de países extranjeros, pero a menos de cuatro horas de vuelo.

La guerra de Ucrania es, sin duda, otro acelerador claro. El aumento de la importancia de la geopolítica , la subida de los costes de transporte, junto con las complejidades de la post pandemia (China ha vuelto a cerrar Shangai) , han hecho que las empresas tengan que adoptar rápidamente nuevos procedimientos operativos.

Esto ya no va de fabricar y enviar al menor coste posible. Hay que medir el riesgo de ruptura de suministro y minimizarlo.

En el textil, los cambiantes gustos del público y la agilidad para llegar al mercado; hace difícil producir en un país a 30 días en barco. Ya es evidente la “vuelta a casa”. Benetton, por ejemplo,  ha retornado un 10% de su producción desde Bangladesh, Vietnam, China e India a Croacia, Serbia, Egipto y Túnez. Según Mckinsey el 71% de los responsables de producto en el textil están pensando en aumentar el peso del “near shoring” en el futuro inmediato..

En 24 meses hemos tenido, varias catástrofes naturales, una pandemia y ahora una guerra. Personalmente, estoy esperando la plaga de langostas. Lo que resulta evidente, es que la incertidumbre es la única certidumbre.

Ante la impredecibilidad del mundo, la receta del éxito empresarial hoy pasa por poner luces largas e ir más allá de la eficiencia o el coste, con un modelo de negocio ágil y un modelo operativo flexible.

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Publicado por primera vez en La Voz de Galicia el 30 de abril de 2022.

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