Vísteme despacio, que tengo IA

Susana Quintás reflexiona sobre uno de los desafíos que la IA agéntica ya plantea a empresas y consejos de administración: qué ocurre cuando dejamos que la tecnología actúe con autonomía. La velocidad de adopción exige controles proporcionales al riesgo, mecanismos de supervisión eficaces y responsabilidades claramente definidas. Porque delegar decisiones en la inteligencia artificial nunca debería significar delegar la responsabilidad.