Volver a ESADE siempre es una alegría. Es, en muchos sentidos, mi casa profesional. Un lugar donde el debate es exigente, donde se valora el criterio y donde las preguntas importan tanto como las respuestas.
Esta semana he tenido la oportunidad de participar como consejera invitada en el foro de gobernanza del Programa para Consejeros de ESADE y CIONET. Un espacio especialmente relevante en un momento en el que la tecnología ya no es un tema más en la agenda del Consejo, sino un factor que atraviesa prácticamente todas las decisiones estratégicas.
El contexto es claro. Según distintos estudios europeos, menos del 20 % de los Consejos de Administración cuenta hoy con consejeros con experiencia tecnológica relevante, mientras que más del 80 % de los riesgos y oportunidades estratégicas del negocio están directa o indirectamente condicionados por tecnología, datos, ciberseguridad o inteligencia artificial. Esta brecha no es menor y explica por qué el debate ya no va de incorporar perfiles técnicos al Consejo, sino de entender qué significa gobernar en un entorno tecnológico.
Quiero agradecer sinceramente a Belén Ibares, José Luis Casal y José Luis Combarro la invitación y el cuidado con el que impulsan estos foros, donde se habla de gobernanza con rigor, sin atajos y sin simplificaciones.
Fue también un lujo compartir mesa con Pedro, que aportó una visión muy honesta desde la empresa familiar. Escuchar experiencias reales, con sus tensiones y sus aprendizajes, es lo que permite aterrizar conceptos que, de otro modo, se quedarían en el plano teórico.
Las preguntas de los alumnos fueron, quizá, lo más estimulante de la sesión. Preguntas incómodas, bien planteadas, que reflejan una nueva generación de consejeros que entiende que el rol del Consejo no es ejecutar mejor, sino decidir mejor. Y eso exige cambiar de mentalidad, especialmente para perfiles tecnológicos acostumbrados a liderar desde la acción.
Si tuviera que resumir la principal conclusión que compartí, sería esta:
el valor de un buen consejero no está en lo que sabe, sino en su capacidad para formular las preguntas adecuadas en el momento adecuado, incluso cuando incomodan.
Gobernanza, al final, es eso. Criterio, responsabilidad y la valentía de abrir debates que protegen el largo plazo de las organizaciones.
Publicado por primera vez en ESADE Madrid el 5 de Febrero de 2026.

