Hay momentos en los que una idea deja de ser una intuición para convertirse en estructura. Eso es, precisamente, lo que acaba de ocurrir con el lanzamiento de los verticales de 50más50 WO-MEN, presentado recientemente en Auren: una iniciativa que da un paso más en la visibilización del talento sénior femenino y lo transforma en espacios concretos de acción, aprendizaje y colaboración.
Durante demasiado tiempo, la conversación sobre la edad se ha planteado desde la pérdida: lo que ya no se es, lo que ya no se puede, lo que supuestamente queda atrás. Sin embargo, quienes hemos atravesado varias etapas profesionales sabemos que la madurez no resta valor, sino que lo depura. A partir de los 50 no desaparece la ambición, cambia su naturaleza. Se vuelve más selectiva, más consciente y, muchas veces, más poderosa.
Por eso, 50más50 WO-MEN conecta con una necesidad real. No se trata solo de reivindicar trayectorias, sino de activar todo ese capital acumulado: criterio, red, visión, resiliencia, capacidad de lectura de contexto y experiencia práctica. En un entorno marcado por la incertidumbre, la transformación tecnológica y la complejidad de las decisiones, ese talento no es un recurso del pasado. Es una ventaja competitiva para el presente.
Los seis verticales presentados nacen con esa vocación y están liderados por mujeres referentes en sus ámbitos: Juliana Pereira, en Transición de Carrera 50+; Susana Quintás Veloso, en Consejos, Legal & Fiscal; Maria Garcia Gutierrez, en IA, Tech e Innovación; Raquel Espantaleon, en Estrategia, Marca & Marketing; Pilar Sánchez-Bleda, socia de Auren Legal, en Arte, Cultura & Moda; e Irene Prieto Rodríguez, en Talento, Educación, Bienestar & Longevity.
En mi caso, asumir la embajada de la vertical de Consejos, Legal & Fiscal es una responsabilidad especialmente ilusionante. Porque el acceso a los consejos no depende solo de tener una buena trayectoria. Depende de saber traducir esa trayectoria en propuesta de valor, entender cómo se toman las decisiones, leer bien las dinámicas de poder y prepararse para contribuir con independencia, criterio y sentido de la responsabilidad.
Y ahí la experiencia sénior tiene mucho que decir. Haber vivido ciclos económicos, transformaciones corporativas, crisis, negociaciones difíciles, cambios regulatorios y procesos de reinvención profesional aporta una mirada que no se improvisa. Esa mirada es especialmente valiosa en los órganos de gobierno, donde no basta con saber mucho de una materia. Hay que saber preguntar, escuchar, anticipar riesgos y aportar serenidad cuando el ruido aumenta.
Lo más interesante de estos verticales es que no nacen como una red de contactos más ni como un ciclo de charlas inspiradoras. Su verdadera fuerza está en el trabajo práctico, en el mentoring cruzado y en la posibilidad de crear comunidad entre mujeres que no necesitan empezar de cero, pero sí necesitan nuevos espacios para proyectarse hacia adelante.
Porque, a veces, en los procesos de reinvención no hace falta ver todo el camino. Basta con identificar la siguiente puerta y atreverse a cruzarla. Para muchas profesionales sénior, estos verticales pueden ser justamente eso: una puerta concreta, útil y acompañada hacia una nueva etapa de impacto.
Gracias a Beata Praska por impulsar 50más50 WO-MEN con tanta autenticidad y visión, a Auren por acoger la reunión y hacer posible una puesta de largo tan generosa, y a todas las embajadoras por sumar su experiencia, criterio y compromiso. La experiencia no caduca. Cuando se activa bien, se convierte en futuro.


Publicado por primera vez en Auren el 13 de Mayo de 2026.

