Hombre que consulta una cartilla de ahorro cuya sombra forma servidores, ilustrando el vínculo entre ahorro e inteligencia artificial.

Xoan no ha invertido en inteligencia artificial. O eso pensaba

Xoan tiene 58 años, vive en Vilagarcía y presume de prudente. Nunca ha comprado acciones, desconfía de las criptomonedas y, cuando oye hablar de ChatGPT, pone la misma cara que pondría ante una nécora sospechosa. Tiene el plan de pensiones que le recomendó su banco y un fondo indexado “porque lo dicen en la radio”. Está convencido de que la IA no va con él.

Se equivoca: está metido en la IA hasta las trancas.

Empecemos por la bolsa. Recientemente, Meta anunció que este año gastará entre 135 000 y 145 000 millones de dólares en centros de datos y que, por primera vez desde 2012, gastará más dinero del que genera por lo que para financiarse emitirá acciones sin derecho a voto. El mercado, que hace un año celebraba cada inversión como si fuera un gol en Riazor, hizo sus números y al día siguiente, la acción cayó casi un 7 % y el Nasdaq bajó un 2,6 %. ¿Y Xoan? En los fondos de renta variable españoles, el 31 % está invertido en valores tecnológicos. Xoan no recuerdo haber elegido invertir en IA pero le vino en el paquete.

Sigamos con los bonos. Para pagar esta fiesta de servidores, Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft, Oracle y SpaceX han emitido este año más de 180 000 millones de dólares en deuda. Y no precisamente a dos años: Amazon tiene bonos con vencimiento en 2076, y Alphabet, la matriz de Google tiene uno que vence dentro de 100 años. Google pagará intereses a los bisnietos de Xoan.

Al endeudarse a 30 o 50 años, las empresas tecnológicas compiten por el mismo ahorro que busca el Tesoro de EE. UU. Hay otros culpables, como un petróleo por encima de los 100 dólares y un déficit que no adelgaza, pero la nube ha echado más leña al fuego: el bono del Tesoro de EE. UU. a 30 años alcanzó en septiembre su nivel más alto en dos décadas. Y cuando suben los tipos, los bonos que ya existen valen menos. La parte “segura” del plan de Xoan lo nota.

Tercer capítulo: las valoraciones. Hace unas semanas, OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, proponía a sus inversores una valoración de 1,4 billones de dólares. Ahora negocia por 1,25. Una reducción de 150 000 millones, una vez y media lo que produce Galicia en un año, anunciada con la naturalidad del que baja el precio de un piso en Idealista.

Ante una inversión gigantesca es crítico cuánto dinero se recuperará, cuándo y con qué riesgo. Si la financiación está entre el 5,5 % y el 7 %, la apuesta sale bien si la IA genera una rentabilidad superior. Lo que nadie sabe es cuándo ocurrirá eso.

Xoan no necesita saber lo que es un modelo de lenguaje; solo tiene que fijarse en las diez principales empresas de su fondo. Pregunta de dónde viene el pulpo en la plaza de abastos y estudia la carta del restaurante como un notario. No ha decidido apostar por la inteligencia artificial. Pero parte de su jubilación depende de que otros hayan acertado.

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Tribuna de Susana Quintás en La Voz de Galicia: «Xoán no ha invertido en la inteligencia artificial. O eso pensaba».
Susana Quintás analiza cómo la inversión en inteligencia artificial afecta al ahorro y a las pensiones. Tribuna publicada en La Voz de Galicia el 27 de octubre de 2026.
Tribuna de Susana Quintás sobre inteligencia artificial y ahorro destacada en la sección de opinión de La Voz de Galicia.
La tribuna de Susana Quintás «Xoán no ha invertido en la inteligencia artificial. O eso pensaba», destacada en la sección de opinión de la edición digital de La Voz de Galicia.

Publicado por primera vez en La Voz de Galicia el 27 de Octubre de 2026.

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Susana Quintás | Consejera independiente en Madrid

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