Entrevista con La Información: La crisis climática obligará a cambiar sectores, horarios y empleos en España

Las nuevas situaciones relativas al clima fuerzan a las empresas a actualizar los protocolos de riesgos laborales. Según la Organización Internacional del Trabajo, se crearán 24 millones de puestos hasta 2030.

Las empresas tienen una oportunidad en la que se unen tres aristas: el cambio climático, la digitalización y la pandemia. Así lo resume Susana Quintás, consejera asesora para Metrikus, una compañía que se encarga de la transformación digital de edificios. Quintás anima a las empresas «de cualquier tamaño» a que valoren las inversiones en materia de sostenibilidad, porque considera que «no son un gasto, impactará de forma positiva en su cuenta de resultados». Además, cree que los programas para la gestión de edificios han acelerado su implantación como consecuencia de la pandemia y «ha demostrado que el teletrabajo es una opción para reducir los consumos energéticos y seguir consiguiendo los resultados previstos».

La crisis climática amenaza al mercado laboral tal como lo conocemos. Esta misma semana, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, apuntaba a la ola de calor como una de las causas para que la cifra de cotizantes en sectores como la agricultura y la construcción se frenasen. Las temperaturas cada vez serán más extremas y los ámbitos de actividad mencionados tendrán que adaptarse antes, por estar más expuestos. Pero no serán los únicos. La crisis empeora en mitad del proceso de transición ecológica en el que las empresas se ven obligadas -por las instituciones y por sus clientes- a cambiar su forma de producir para que esta sea más sostenible. Estos cambios provocarán nuevas oportunidades en el mercado laboral, pero que la transición sea justa es la obsesión de los sindicatos.

El Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC) estima que, en 2030, la tasa de empleo crecerá un 1,6% en España gracias a las políticas de transición justa puestas en marcha. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado en 2019 cifraba en 6 millones los puestos de trabajo que se perderán en este proceso. Como contrapartida, se crearán otros 24 millones de empleos verdes. La OIT identifica la mayor parte de los cambios en el sector energético, asume que se crearán 2,5 millones de empleos para 2030 en relación a las energías renovables. En el lado contrario, se perderán 400.000 en la industria de la generación eléctrica con base en combustibles fósiles. La extracción de petróleo y el refino perderán un millón o más empleos, algo que tendrá consecuencias para Oriente Medio, donde gran parte de la economía depende de este oro negro.

Pero antes de que las energías renovables tengan un mayor peso en el suministro energético, ya hay sectores que sufren la crisis climática. Dos de ellos son los mencionados por el ministro. En la agricultura ha habido cambios en los horarios para evitar las horas de más exposición solar. «En convenios de la construcción ya hay regulación con respecto a las temperaturas», explica Rubén Pinel, secretario de Salud Laboral de la Federación de Construcción y Madera (FECOMA) de CCOO. No obstante, Pinel descarta que la ola de calor «haya influido». «En la construcción puede deberse a una cuestión de falta de materiales, en el caso de los servicios forestales, se han ampliado las plantillas», indica. Carlos Martínez-Cebrián, socio de Ecija, reconoce que «en los convenios colectivos no hay mucho previsto, salvo en los sectores como el de la limpieza o el de la construcción». 

Debido a las altas temperaturas se ha registrado un exceso de mortalidad vinculado a las olas de calor y se han hecho públicos casos en los que estos fallecimientos se han producido en el puesto de trabajo de las víctimas. La norma donde deben registrarse los protocolos para evitar situaciones de peligro es en el plan de prevención de riesgos laborales de cada empresa. «No hay una periodicidad, pero cada vez que aparece un nuevo riesgo se debe evaluar e incluir», explica el abogado. Aunque añade que no siempre se hace y se pueden detectar incumplimientos por parte de la Inspección de Trabajo. Tanto Pinel como Martínez-Cebrián creen que a medida que estas situaciones se repitan, más sectores deberán contemplarlos en sus planes de prevención.

Consecuencias a largo plazo

A largo plazo, las consecuencias se extienden al resto de sectores o empeoran para los que ya se han comentado. «Habrá adaptaciones de los cultivos, la escasez de agua no ha provocado la reducción de empleo, pero es una amenaza que llegará en las próximas décadas», apunta el portavoz de CCOO. «La escasez de agua nos va a llevar a reconvertir la economía», augura el socio de Laboral de Ecija.»Si carecemos de suministro energético o de otras materias primas, puede haber limitaciones en la producción de la industria«, advierte Pilar Ituero, secretaria de Salud Laboral y Medio Ambiente de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT. «Creemos que las medidas del plan de ahorro del Gobierno se quedan cortas, las consecuencias para la Industria serán dramáticas si no se reduce el consumo energético», añade.

«La escasez de agua nos va a llevar a reconvertir la economía»

Otra de las consecuencias, a largo plazo, son los movimientos migratorios. Si los cultivos se modifican, también lo harán las zonas que se dediquen a la agricultura y, con ello, se trasladarán las empresas y trabajadores, según comenta Martínez-Cebrián. Lo mismo ocurrirá en la industria, si una región es capaz de desarrollar una determinada producción, también atraerá población. Este es un asunto del que se «empieza a hablar, pero todavía de forma muy tímida» en los procesos de negociación colectiva, según Ituero.

Oportunidades

Las empresas tienen una oportunidad en la que se unen tres aristas: el cambio climático, la digitalización y la pandemia. Así lo resume Susana Quintás, consejera asesora para Metrikus, una compañía que se encarga de la transformación digital de edificios. Quintás anima a las empresas «de cualquier tamaño» a que valoren las inversiones en materia de sostenibilidad, porque considera que «no son un gasto, impactará de forma positiva en su cuenta de resultados». Además, cree que los programas para la gestión de edificios han acelerado su implantación como consecuencia de la pandemia y «ha demostrado que el teletrabajo es una opción para reducir los consumos energéticos y seguir consiguiendo los resultados previstos».

Pero invertir en estas soluciones no es una tarea fácil. La escuela de negocios digital ISDI comenzará en octubre un programa de especialización en sostenibilidad y digitalización dirigido a directivos que tengan que impulsar la transformación de sus empresas hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). «Las empresas están abocadas a cumplir con la sostenibilidad, ha habido un cambio cultural, no son solo la Agenda 2030 o los objetivos ODS, los consumidores tienen interés en que las compañías cuiden el medioambiente», explica Cristina Aranda, co-fundadora de Big Onion y Mujeres Tech, además de co-directora del programa de ISDI.

Aranda defiende que la crisis climática reclama «un nuevo liderazgo» y que generará empleos en más industrias además del sector energético. «Se necesitarán ingenieros de datos, expertos en asuntos legales vinculados a la sostenibilidad», prevé. La experta en tecnología añade que estas nuevas profesiones tienen la oportunidad de «hackear la brecha de género» aunque cree que esto no sucederá «de la noche a la mañana» porque para ello son necesarios «planes de impacto social». De hecho, Rubén Pinel (CCOO) recuerda que la mayoría de empleos verdes que se generarán «están vinculados a sectores masculinizados por lo que no se reducirá esta brecha», o al menos, no lo hará en un momento inicial. En la misma línea se pronuncia Pilar Ituero (UGT), «si no se toman medidas aumentará la brecha de género. En cualquier crisis las mujeres salimos perjudicadas».

Planes de reconversión

En la transición entre los empleos que se pierdan y los nuevos, los sindicatos insisten en que se produzca una «transición justa». Se trata de una expresión que también utiliza el Ministerio para la Transición Ecológica en el PNIEC y en la que juegan un papel clave los planes de reconversión. «Las empresas tienen una responsabilidad y tienen que asumirla», subraya Ituero, que considera que deben ser las compañías las que asuman la formación de los empleados que deban reciclarse en este proceso. La codirectora del programa del ISDI, en cambio, cree que debería ser una tarea compartida entre el sector privado y la administración pública, «cuántos más agentes se impliquen, más positivo será».

Pinel cuestiona otro aspecto de estos planes. «Los puestos de trabajo que previsiblemente se perderán están vinculados a conocimientos técnicos, a estabilidad laboral y a largas carreras profesionales con salarios altos. ¿Se mantendrán estas condiciones en los empleos verdes? Intentaremos que sea así», resume. La crisis climática provocará cambios en el mercado laboral y afectará a sectores, a horarios, a la regulación del empleo y a las profesiones más demandadas por las empresas.

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Publicado por primera vez en Lainformación.com el 7 de Agosto de 2022.

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