Digital: tres errores a evitar

El 73 % de los responsables de compras de empresas españolas opina que el modelo digital de compra introducido en este tiempo marcado por el covid es más eficaz que el presencial, según la encuesta de McKinsey de octubre de 2020. Esto es, sin duda, una buena noticia. Sin embargo, el 84 % de las empresas no están siendo capaces de implementar una verdadera transformación digital (digital es mucho más que tecnológico). ¿Qué podemos hacer? Son tres los errores que, frecuentemente, impiden completar con éxito la transformación digital en la empresa.

Error 1: la iniciativa digital carece de foco de negocio. Cualquier iniciativa de transformación digital debe perseguir, al menos, uno de estos tres objetivos: reducción de costes, generación de ingresos (bien sea por captación de nuevos clientes o mantenimiento de los actuales) y desarrollo de nuevas oportunidades o modelos de negocio. Empieza pequeño, ejecuta impecablemente, consigue tracción y demuestra su valor al resto de la organización. Genera momentum. Si sabes a dónde vas, acabarás llegando.

Error 2: baja tolerancia al fracaso. El mundo digital requiere innovación, una mentalidad de prueba y error. Google tiene cientos de iniciativas cerradas sin éxito, pero las pocas que triunfan lo hacen a lo grande. Fracasa rápido y barato, aprende y vuelve a empezar. Bill Gates vio cómo su primera empresa fue una debacle. No pasa nada, vuelve a intentarlo.

Error 3: olvidarse de las personas y la gestión del cambio. La transformación digital requiere repensar tu modelo de negocio en términos del siglo XXI. Nada que ver con añadir tecnología punta a tu negocio actual. Requiere de una transformación brutal en la organización: en las personas, en los procesos y en la cultura. «La cultura se come a la estrategia para desayunar», al final, las personas son las que, de verdad, hacen posibles los cambios estratégicos en el día a día. Sabias palabras las de Peter Drucker. Algunas cosas no cambian nunca por muy modernos que nos pongamos.

En resumen: pensar a lo grande pero empezar pequeño y con foco en el negocio, probar, arriesgar, aprender de los fracasos y conseguir el compromiso de las personas. Este es el camino difícil, pero apasionante, a la transformación digital y al crecimiento exponencial. Sabremos que hemos llegado cuando las inversiones tecnológicas se hayan convertido en valiosos activos para la compañía.

Publicado por primera vez en Expansión el 10 de julio de 2006.

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