Una gran amiga de la familia le decía el otro día a mi madre: “Me encantaría entender qué es eso de la inteligencia artificial”. Tiene más de 80 años y representa una generación que, lejos de quedarse atrás, sigue leyendo varios periódicos al día, haciendo preguntas inteligentes y observando el mundo con una curiosidad envidiable. Va por ti, Mercedes.
Imaginemos que la inteligencia artificial (IA) es como tener un “ayudante invisible” que aprende al observar y al escuchar. No es magia, aunque a veces lo parezca. Ha sido entrenada con infinitas cantidades de datos y apoyada con una gigantesca capacidad de cálculo. Es como “El libro grande de Petete”: se lo sabe todo. Pero lo mejor es que tú le puedes preguntar igual que a un amigo; no tienes que saber informática para poder hablar con ella. Fácil. Pero hay que tener cuidado, porque la estadística no es una verdad absoluta: te va a contestar lo más probable, y eso, no siempre, va a ser cierto. Por eso se dice que alucina.
Además, es capaz de hacer tareas creativas que antes solo podía hacer un ser humano: escribir una novela, componer una sinfonía o, incluso, aconsejarnos en nuestros viajes. Esto no viene sin claroscuros, pues la base de su entrenamiento puede infringir los derechos de propiedad intelectual. Un tema complejo, sin resolver.
¿Y para una persona jubilada? ¿Qué utilidad tiene?
Muchas. Curiosamente, los expertos pronosticaban que el principal uso de la inteligencia artificial generativa sería empresarial. La revista de Harvard ha publicado un estudio que la aplicación número 1 es el bienestar personal: acompañamiento, apoyo emocional y salud mental. De nuevo, mucho cuidado con lo que le contamos, porque no cuenta con la protección de privacidad de un terapeuta o de un abogado, si se trata de temas legales.
Seguro que hay algo que siempre has querido aprender. Pues la IA te lo pone fácil. Yo, por ejemplo, practico gramática italiana.
En el día a día, tienes desde asistentes por voz que pueden leer las noticias en alto si te cansas de leer en papel, hasta aplicaciones que te recuerdan si has tomado la medicación o te ayudan a hacer videollamadas con tus nietos sin complicaciones.
Desde el punto de vista de la salud, se usa para la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas, lo que mejora la calidad de vida de los pacientes y ayuda a llegar a superarlas algún día.
Por supuesto, no todo son ventajas.
Como bien sabes, lo nuevo siempre viene con sus luces y sus sombras. Habrá empleos que desaparezcan, debates sobre privacidad, y habrá que vigilar que las máquinas no tomen decisiones injustas.
Por último, si te quieres lanzar, puedes probar en las Aulas CeMIT de la Xunta de Galicia, que incluyen formación específicamente dirigida a personas mayores.
Comprender la IA no es cosa de jóvenes, es cuestión de querer seguir aprendiendo.
Así que gracias, Mercedes, por tu pregunta. Ojalá esta tribuna te haya servido. Y si no, ya sabes dónde encontrarme para seguir charlando.
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Publicado por primera vez en La Voz de Galicia el 11 de Octubre de 2025.


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